Cuando era niño no se me inculcó el ir a misa ni el rezar, ni siquiera hice mi primera comunión. A pesar de eso, la sociedad misma me infundió la creencia en un ser supremo llamado Dios que veía y sabía todo. Por todos lados escuchaba frases como “Gracias a Dios”, “Si Dios quiere”, “Primero Dios…”, y así fue como asocié mi fortuna o mi mala-fortuna a un Dios único que vivía en el cielo. Nunca le rezaba o pedía nada, más que cuando estaba en verdaderos aprietos. A veces me sacaba de ellos, a veces no, a veces le pedía señales para convencerme de su existencia (dada su inconsistente ayuda), pero nunca me respondió, quizás para desafiar mi “fe”, o quizás en respuesta a lo variable de la misma.
El tiempo pasó, crecí y empecé a ver que el mundo estaba patas arriba. Empecé a preguntarme el porqué de las cosas. Y fue cuando empecé a cuestionar a Dios, por qué permitía tantas barbaridades si era omnipotente, omnipresente y con un amor infinito? Con esas creencias me era imposible explicar por qué había niños que morían de hambre, por qué había seres que sólo venían al mundo a sufrir a pesar de que les aseguraban un lugar en el “cielo”? Era Dios un ser sádico? Enviaba gente sólo a sufrir a cambio de un lugar allá arriba? Para mí era completamente contradictorio el tener un amor infinito y enviar gente al mundo a sufrir nada más.
Entonces llegó a mi vida una teoría un poco más sofisticada: las leyes del karma. En resumen dicen que todo lo que hagas, tendrá consecuencias de manera positiva o negativa en esta vida o en las que siguen. Eso me daba una cierta tranquilidad interior, el pensar que podría ser verdad y que todo entra en un “orden universal”. El karma se me hacía más coherente que la existencia de Dios y del cielo como recompensa.
Pasaron años y empecé a cuestionar también el karma, me entró una duda escalofriante: y qué pasa si el karma no existe? Qué sentido le queda al mundo y sus injusticias o a nuestra propia vida? La respuesta es Camusiana: no tendría ningún sentido, la existencia humana sería absurda… El absurdo de nuestra existencia, el hecho de pensar que no existe un orden universal o un cielo causa pánico a muchas personas. Algunas creen que si no existiera ni Dios ni cielo ni karma, el mundo sería un caos (y a poco no lo es?). Que todos verían solamente por su bien y que todo sería anarquía.
Personalmente creo que considerar la existencia absurda da más ventajas que desventajas. Históricamente la religión y la creencia en lo irracional fue usado para instaurar normas morales (por ejemplo los 10 mandamientos) o incluso para controlar a las masas (feudalismo en la Edad Media, pobreza = entrada al cielo). Si los plebeyos de la Edad Media hubieran considerado absurda su existencia, este periodo de la historia habría durado muy poco tiempo y no tantos siglos. Cómo bien lo dijo Albert Camus en su mito de Sísifo: “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”.
Al considerar nuestra existencia como absurda, nos quedan dos caminos: o nos suicidamos (qué chiste tiene vivir sin un sentido?) o nos rebelamos. Al no tener un Dios que cargar en los hombros, al saber que el karma no castigará en sus siguientes vidas a los presidentes corruptos y al saber que la gente sufre y se muere de hambre por el propio egoismo humano (no porque esas personas hayan hecho algo malo en sus vidas pasadas o porque fueran a ser premiadas con un lugar en el cielo…), no nos queda más que luchar por intentar cambiar las cosas y mejorarlas. Hacerlo es decidir no creer en lo irracional pero decidir darle un sentido a nuestras propias vidas a través de nuestras acciones, nos volvemos existencialistas.
El caso Cassez ha sido utilizado políticamente por los gobiernos de México y Francia con fines populistas, de eso no queda ninguna duda. Los dos presidentes se han montado en este asunto para beneficiarse con un aumento en su popularidad en sus respectivos países. Todo este circo en los medios trajo como consecuencia la polarización de la sociedad, en la que la gente tomó parte a favor o en contra de la culpabilidad de Cassez. La opinión de la gente siempre es inducida por los dimes y diretes que podemos leer, escuchar y ver en los medios de comunicación. Mientras en Francia se abogaba más por su inocencia, en México se hacía por su culpabilidad: Cassez se convirtió en un chivo expiatorio de la situación actual.
Confieso que fui un daño colateral, como muchos ciudadanos mexicanos, de la guerra mediática en el caso Cassez. Me tragué entera la historia contada por la señora Cristina Ríos en la Jornada, pero después de analizar los elementos por mi propia cuenta, me doy cuenta que he sido manipulado. Expongo ahora un resumen de todo lo que he podido encontrar sobre esta guerra mediática que busca inculpar a Cassez a como dé lugar.
La primera cosa que salta a la vista es que el arresto de Cassez fue un montaje reconocido por García Luna. Cassez llama por teléfono al programa de Punto de Partida de Denise Maeker durante una entrevista en vivo a García Luna para decir que estaba mintiendo, ya que no fue arrestada el día 9 sino el 8 de diciembre. García Luna tiene que retractarse y aceptar que fue una “recreación”. Una recreación implica repetir algo que previamente existió y ahí hay una inconsistencia: Cassez y Vallarta declaran haber sido arrestados en la carretera y no en el rancho como se hizo creer en la “recreación”. Así pues, con esta recreación que resultó ser un montaje, se empezó una guerra mediática que tiene como objetivo sembrar dudas sobre la inocencia de Cassez. El hecho de que fuera arrestada el 8 en una carretera, pone en duda también el argumento de que fue detenida en delito flagrante que fue avanzado por los jueces en su condena definitiva.
Personalmente pienso que si Cassez no hubiera llamado por teléfono para encarar en vivo y a nivel nacional a García Luna, ya hubiera salido libre, como han salido libres muchas personas que son mostradas en la televisión como narcos o secuestradores pero que son soltados por falta de pruebas. El hecho de haber desafiado al titular de la AFI y al actual Secretario de Seguridad Publica le costó su libertad. Se trata de “un coscorrón a esta vieja cabrona” por decirlo con palabras del gober precioso.
Invito cordialmente a los lectores a leer las primeras declaraciones hechas por las victimas y el acusado Vallarta del 9 de diciembre del 2005, el día que fueron liberados en el montaje televisivo, las pueden descargar aquí. Hacen falta unas páginas pero las informaciones importantes están presentes.
Cristina Ríos y su hijo testifican lo siguiente: que no recibió ni ella ni su hijo ningún maltrato físico ni sexual. Declaran que sus secuestradores se mostraron siempre amables (incluso uno le regaló una rosa a Cristina por portarse bien y no intentar huir), que les daban de comer lo que ellos querían, que incluso le prestaron un nintendo al hijo. Cristina Ríos dice no reconocer ni el físico ni la voz de Vallarta, pero su hijo si reconoce su voz y lo señala como la persona que él considera el jefe. La mamá dice que no reconoce ni físicamente ni a la voz de Cassez, su hijo tampoco, pero que la acusa formalmente porque los elementos de la AFI le aseguraron que formaba parte de sus secuestradores.
Ezequiel es la única víctima que acusa directamente a Cassez desde el principio, dice que Cassez le dejó un punto rojo en su dedo menique, consecuencia de una inyección de anestesia en una amenaza de cortarle el dedo. Un peritaje demostró que esa mancha es una mancha de nacimiento por lo que pone en seria duda la veracidad de su declaración (y vienen datos interesantes en la declaración de Vallarta sobre Ezequiel…).
En la declaración de Israel Vallarta, hace la confesión no sólo de estos 3 secuestros, sino de haber participado en otros tres más: de dos argentinos y de una muchacha de 18 años. En su declaración explica que inició sus actividades delictivas años atrás, mucho antes de conocer a Cassez. Explica que empezó consiguiendo autos robados para hacer los levantones y que después se puso a trabajar también cuidando a los secuestrados, ya que así ganaba más. Vallarta también dice que Ezequiel (el de la mancha en el dedo) fue secuestrado por su jefe (Vallarta niega ser el jefe de la banda), porque había hecho un “jale” (secuestro) con el padre de Ezequiel y que el padre no le había pagado su parte, entonces era para forzar al padre a pagar el dinero que le debía. Vallarta reconoce los secuestros pero asegura que Cassez ignoraba completamente sus actividades.
Después de la humillación de Cassez a García Luna en la televisión, Cristina Ríos y su hijo cambiaron sus declaraciones introduciendo a una mujer rubia con acento extranjero, piel blanca y otras señas que implican directamente a Cassez. Tiempo más tarde se publica la carta en la Jornada a nombre de Cristina Ríos (en junio del 2008, dos años y medio después de su primera declaración) donde súbitamente recuerda que fue violada, cosa que contradice completamente su primera declaración donde dijo que no fue objeto de ningún maltrato físico o sexual. Obviamente la modificación de sus declaraciones oficiales fue para hundir a Cassez, pero hasta donde pude investigar, no acusa en la ampliación de sus declaraciones de violación ni a Vallarta ni a Cassez: la carta fue un golpe mediático hecho con maestría, destinado a reforzar la percepción de culpabilidad de Cassez y a hundirla mucho más. La historia siniestra se esparció rápido como un rumor y la duda sobre su inocencia quedó marcada en el inconsciente colectivo. Cómo es posible que una mujer recuerde hasta meses después que fue violada y haga una denuncia en los MEDIOS y no ante el MINISTERIO PUBLICO? Otro elemento a tomar en cuenta es que la primera vez que se publicó la carta fue en la Jornada, un periódico de tendencia izquierdista que tiene reputación de ser crítico con el gobierno. De esa manera se sembró la duda incluso entre los contestatarios del sistema de justicia y gobierno mexicanos. Lanzo una pregunta al aire: qué habría pasado si hubiera sido publicada en el periódico de La Crónica de Hoy?
Lo que queda claro es que tuvieron aislados a Cassez y a Vallarta durante 24 horas, antes de liberar a las personas secuestradas en el rescate montado. Durante esas 24 horas pudieron pasar muchas cosas… desde siembra de pruebas, hasta tortura o intento de manipulación de los testimonios. Así se las gasta el sistema de justicia en México. En guerras mediáticas que tienen como objeto fabricar culpables, lo único que nos queda es remitirnos a las pruebas tangibles para evitar ser daños colaterales. Después de haber leído las declaraciones iniciales de todos los involucrados, me queda un sentimiento de impotencia y de enojo muy profundo. La sociedad mexicana ha sido manipulada en este caso, pero lo peor es que todo parece indicar que alguien ha sido condenado a pasar 60 años de prisión de manera injusta y todo por la prepotencia de un servidor publico: Genaro García Luna. Es mi opinión y no quiero imponerla a nadie, lean las declaraciones, lean nuevamente la carta de Cristina Ríos y saquen sus propias conclusiones. Con todo esto no pongo en duda que la señora Cristina Ríos haya sido víctima de secuestro, pongo en duda la veracidad de las acusaciones hechas a posteriori con el objetivo de hundir a Cassez.
Últimamente se ha escrito mucho del caso de Florence Cassez, que si el amparo, que si Francia se enoja, que si Calderón aguanta vara, etc… Me gustaría proponer una perspectiva diferente del problema: el uso político de este caso para dar atole con el dedo al ciudadano de a pie en México y en Francia, un duelo de demagogias. Empiezo hablando del caso mexicano.
Calderón en México tiene problemas desde que inició su mandato. Es uno de los presidentes más débiles que ha conocido el presidencialismo mexicano por su llegada turbia al poder. Después tuvo la estup[en][i]dísima idea de declararle la guerra al narco para ganar un poco de legitimidad (su quinazo), sin tener en cuenta sus bases sociales, el trafico de armas ni el lavado de dinero, teniendo en mente una estrategia puramente militar. Un pésimo manejo de la crisis económica y otras peripecias más, hicieron que el presidente del empleo y las manos limpias terminara con la esperanza de sus gobernados de que pudiera cumplir alguna de sus promesas… En una posición tan frágil, lo ideal es reforzar sus posiciones y aliados en vez de seguir debilitándose. Ahí es donde entra en juego Genaro García Luna, que ha sido muy cercano a Calderón desde que llegó a la presidencia, lo designó inmediatamente Secretario de Seguridad Pública.
En un país donde los secuestros son el pan de cada día de sus habitantes y donde hay un presidente hambriento de “victorias” políticas, Genaro García Luna no dudó en hacerle un regalo a su (antiguo) jefe, manipulando un caso bastante mediatizado e inculpando fuertemente a Florence Cassez, a la que al final dieron una pena de 96 años de prisión, rebajados a 60 en segunda instancia. Una forma de decir: en México la delincuencia es castigada, sin importar sexo, edad, religión o nacionalidad. No tengo los elementos para decir si Cassez es culpable o no, pero el caso ha sido tan manipulado que es muy difícil saberlo (para dar un ejemplo: por qué los padres de Cassez dijeron que no conocían al novio secuestrador? la prensa mexicana no tardó en sacar fotos que demostraban lo contrario…). Lo importante es que si Cassez saliera libre, sería un golpe muy fuerte contra Calderón y García Luna, y podría afectar incluso su guerr[it]a contra el narco. Es por esa razón que si Cassez es inocente, no saldrá libre mientras Calderón o García Luna sigan en sus puestos (Calderón sacrificará a García Luna?). Ya en Francia, Sarkozy tiene en la mira a García Luna, mandó investigar negocios que al parecer el secretario ha hecho en el viejo continente…
Volviendo al tema de la demagogia, en México el presidente tiene todas las del gane dejando encarcelada a Cassez. Para empezar no queda mal parado internamente, la gran mayoría de los mexicanos ven con malos ojos que salga la francesa secuestradora, es una especie de chivo expiatorio en una sociedad con cáncer. En segundo lugar, no pierde a García Luna y alimenta con amor la complicidad que existe con él. Y finalmente gana en imagen al no ceder a la presión del gobierno francés, mientras que en el fondo él es el interesado en que no salga Cassez (para no quedar mal ante la opinión pública).
Ahora veamos el otro lado de la moneda: Sarkozy en Francia. Sarkozy es un político engañabobos de lo mas efectivo que ha visto Francia. Cada que hay problemas o quiere ganar popularidad, se enfoca en un tema: la inseguridad (algo común al parecer en muchas derechas del mundo). Y en Francia como en México, enfrenta el problema de la inseguridad en las consecuencias, no en las causas. Sarkozy parece haber llegado al poder única y exclusivamente para tener el poder. Le encantan las cámaras de televisión, la vida “bling-bling” (casado con una cantante pop) y no se empacha en mentir o contradecirse para ganarse al público que tiene enfrente. Su fuerte es el manejo de los medios de comunicación, cosa que hace con mano de hierro: la auto-censura en Francia vive una época de oro, nadie quiere perder el apoyo del nuevo Napoleoncito.
El problema para Sarkozy es su baja popularidad a dos años del fin de su mandato, su reelección está en juego. Tras un sinnúmero de escándalos de corrupción y conflictos de interés de sus ministros, el caso Cassez viene a darle un poco de oxigeno. Del mismo modo que Calderón, Sarkozy juega con el nacionalismo francés y exige “justicia” en el extranjero, a sabiendas que hay una huelga de juristas en Francia por la falta de recursos en la impartición de justicia de su propio país. Al final, Sarkozy se sube al caballo del populismo para ganar puntitos en las encuestas. Si se interesara verdaderamente en la impartición de justicia en general, empezaría por limpiar su casa que tanta falta le hace y no haría tan mediático el caso Cassez, pero bueno, al fin de cuentas Sarkozy no tiene nada que perder en este asunto y muchos puntitos en encuestas que ganar.
Ambos presidentes saben que las relaciones entre México y Francia son más que nada diplomáticas y culturales. Francia no tiene el peso de Estados Unidos en la balanza comercial de México, en ese país México es un país exótico tercermundista que es ubicado por la mayoría de sus habitantes en América del Sur. Es una pena que hayan usado el caso Cassez para acarrear agua a su molino, porque la única que sale perdiendo en esta historia es Cassez misma. Lo que hemos podido constatar es que Calderón y Sarkozy comparten muchas cosas, principalmente la estatura física y política…